Recientemente tuve la oportunidad de participar de una de las experiencias más interesantes que he tenido en mucho tiempo. Con motivo de una investigación que estamos realizando en la oficina sobre Arquitectura Militar en Puerto Rico, se nos concedió acceso a varios de los túneles subterráneos construidos por los españoles en 1783 en una de las fortificaciones principales del sistema amurallado del Viejo San Juan.
Estos túneles subterráneos se
construyeron por varios motivos, se utilizaban como conectores entre las
fortificaciones, edificios gubernamentales y militares a lugares estratégicos
de la ciudad de San Juan. En ocasiones servían como ruta de escape para
personas importantes o para abastecer las fortificaciones con pólvora,
municiones y soldados desde polvorines y/o cuarteles.
Los túneles a los que tuvimos acceso pertenecen a un
entramado subterráneo utilizado para contraminas. Estos túneles en particular tienen nichos en los que se colocaba pólvora,
en caso de una invasión terrera de enemigos se le prendía fuego y explotaban
los túneles para impedir el paso de las tropas enemigas.
Mientras me adentraba en
el túnel la luz y la ventilación eran cada vez más escasas. Definitivamente
habíamos entrado a otro mundo, donde el paso del tiempo era evidente, lo
reflejaba el desgaste de las paredes, bóvedas y el piso arcilloso. Solo se
escuchaban nuestros pasos que contrastaban con el silencio que habita el lugar.
Luego de haber caminado
varios minutos llegamos a una intersección en donde había que decidir entre ir
a la derecha o a la izquierda. Decidimos aventurarnos tomando el camino a la
derecha. Este comenzaba a decender, caminamos en pendiente hasta llegar a un
espacio adosado a la gruesa muralla del lado norte de la fortificación. Allí había un puesto de vigilancia con dos aspilleras bastante estrechas y
profundas, imperceptibles desde el exterior ante la extensa muralla que defendió
al castillo de ataques marítimos.
Nos sentíamos emocionados
pues através de las aspilleras se colaba la luz y aire. También las paredes
estaban cubiertas por “graffitis” históricos que datan de finales de siglo XIX y principios de siglo XX. Había nombres de soldados que patrullaron el lugar en la antigüedad y dibujos de barcos. Luego de varios minutos de contemplación y maravilla,
regresamos de vuelta a la intersección inicial y continuamos hacia el túnel de
la izquierda que aunque más extenso que el anterior no conducía a ningún lugar
pues se había derrumbado o había sido sellado en algún momento.
Curiosamente a pesar de
estar varios metros bajo tierra, con poca ventilación, calor y humedad
considerable y luz escasa, ninguno de estos factores altero nuestro deseo de
seguir caminado. No sabíamos que íbamos a encontrar adelante. Teníamos el deseo
de explorar, la emoción por descubrir que había en el final o en el trayecto era
suficiente motivación para seguir.
Luego de concluido
nuestro recorrido, camino a mi casa reflexionaba sobre lo acontecido. Sin duda
alguna fue una experiencia enriquecedora para mí en el ámbito profesional y en el personal. También me hizo pensar en
la similitud que existe entre nuestro caminar diario en la vida y el recorrer estos
túneles. Pues ambos pueden ser en ocasiones bastante estrechos, afectados por
diversos factores externos e internos. Tenemos la incertidumbre de que vendrá
adelante. ¿Que encontraremos? Saldremos del calor, la humedad y la oscuridad a
un lugar agradable donde la luz se cuela abriendo paso a la brisa y miraremos
asombrados por lo que alcanzaremos o terminaremos en un túnel sin salida…
A veces el pesimismo, la frustración, el miedo e incertidumbre al
porvenir nos paraliza. Donde en ocasiones queremos dinamitar
secciones de nuestra vida para impedir el paso de los problemas, personas y
situaciones.
Lo primordial es tener la
actitud correcta. Tener siempre el deseo de seguir caminando no importa si no
vemos el camino en la oscuridad, si no oímos nada solo silencio. Explorar la vida siempre con emoción, con el
deseo de descubrir que habrá adelante y
que puedes aprender en el trayecto.
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| Entrada al Túnel |
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| Interior del Túnel |


Buenas, he visto su blog y me ha gustado mucho su articulo sobre las contraminas. Actualmente estoy investigando el subsuelo de mi ciudad (Cádiz) donde también existen contraminas. Estas contraminas están actualmente inaccesibles, pero lucho por que un día estén visitables. Le dejo mi web por si quiere echarle un vistazo.
ResponderEliminarwww.lascuevasdemariamoco.jimdo.com