El reconocimiento ante la sociedad no fue concedido de manera gratuita, la juventud se hizo sentir a través de la revolución. Comenzaron a participar de protestas, a manifestar sus opiniones para si defender sus ideales y derechos.
Ha llegado el momento de retomar ese espíritu de Revolución. Pero no una que incite a la violencia, sino una revolución de pensamiento. Que nos libere de los barrotes de la generalización, de la hipérbole, de tomar por “cierto” todo lo que se publica y se dice. De las nociones que se perpetúan y se repiten como el “papa gallo”, sin cuestionamiento ni rigurosidad. Una revolución donde se valide a la juventud y se le reconozca por sus meritos, por sus aportaciones, por que tiene valor en si misma, por que existe. En vez de validarla por lo negativo que no representa a la mayoría.
Particularmente en Puerto Rico, donde el pensar común sobre este grupo demográfico es que “están perdidos”. Pensar que a su vez es cultivado por los medios de comunicación que se encargan día a día subrayar lo negativo, los asesinatos, las drogas, el sexo y los excesos. Curiosamente he escuchado: “ya nos estamos quedando sin jóvenes, solo quedaremos niños y adultos y ancianos”.
Si analizamos en paralelo a este pensar, podríamos notar que existen áreas que permanecen sombreadas por que no venden, por que preferimos dar exposición a la controversia. Por que si no señálanos al otro solo quedaría señalarme a mi mismo y “esa no era”. Estamos tan automatizados a esto, que nos hemos vuelto apáticos ante la situación. Sin embargo tengo la certeza de que la generalización que existe en el decir que “todo esta perdido" no es así.
Paralelo

No hay comentarios:
Publicar un comentario